14 septiembre, 2014

Transferencia tecnológica. ¿Qué haces además de dar clases?

- ¡Ya!... pero ese tí@, aparte de dar clases, ¿Qué hace? porque tiene solo una asignatura y da 4 horas a la semana... algo más hará. 

Yo creo que todos hemos escuchado esta frase o alguna parecida al referirse a nuestros profesores universitarios y la respuesta es que la mayoría hace MUUUUUUCHAS MAS COSAS. Voy a centrarme en el caso de los profesores de ciencia, porque es lo que conozco y no creo que me toque a mí dilucidar a que se dedica cada cual sin conocerles de nada.  

Entre los derechos y deberes de los profesores universitarios están las siguientes tareas: (1)

   Son derechos y deberes del profesorado, además de los que por su condición de funcionario público establezcan las disposiciones generales o sus contratos específicos estipulen, los siguientes:

   a)   Ejercer responsablemente sus funciones docentes o investigadores.
   b)   Presentar ante el Consejo de Departamento, al finalizar el período lectivo, un informe de sus actividades.
   c)   Participar en los diferentes órganos de la Universidad, en los términos previstos en estos Estatutos y en su desarrollo reglamentario. 
   d)   Formar parte de aquellos Tribunales y Comisiones para los cuales fuesen designados. 
   e)   Perfeccionarse y promocionarse en su carrera docente e investigadora con la ayuda de la Universidad. 
   f)   A la negociación colectiva y a la participación en la determinación de las condiciones de trabajo. 
   g)   Al desempeño efectivo de tareas o funciones y no ser removidos, injustificadamente y sin las debidas garantías, de su puesto de trabajo. 
   h)   Utilizar los medios y servicios de la comunidad universitaria con arreglo a las normas reguladoras de su uso. 
   i)   Disponer de los medios adecuados y la información necesaria para el desempeño de sus funciones docentes e investigadoras. 
   j)   Desarrollar una carrera profesional en al que se contemple su promoción de acuerdo a sus méritos docentes e investigadores, con la ayuda de la Universidad. 
   k)   A recibir por parte de la Universidad protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo. 
   l)   Cualesquiera otros que se deduzcan de la normativa vigente, de los presentes Estatutos o su desarrollo reglamentario. 

En los puntos e) y j), es donde más tiempo se invierte por regla general. Investigar y formar nuevos investigadores, publicar en revista científicas de calidad, conseguir financiación en proyectos, asistir a reuniones científicas, dar ponencias, etc, etc, etc es parte de lo que ocupa el día a día de un investigador en ciencia y docente universitario. 

Pero no me he puesto a escribir esta entrada para contaros una cosa que ya sabéis sino para contaros un aspecto menos conocido y algo más controvertido. Se trata de la transferencia tecnológica. 

Está muy bien que un investigador lleve a cabo una investigación financiada con fondos públicos. Es necesario y de tremenda utilidad... pero cada vez más complicado. Precisamente porque no dedican todo su tiempo a la investigación, se les hace complicado competir contra investigadores de centros sin docencia o de empresas que se dedican por completo al desarrollo tecnológico y a la investigación pura y dura. Y mucho más en estos tiempos en los que la cantidad y cuantía de los proyectos es cada vez más paupérrima. 

Pero muchos lo hacen bien y compaginan a las mil maravillas el tiempo... y en no pocas ocasiones se ven capaces de desarrollar un producto, una tecnología que puede dar lugar a un servicio. Ahí llega el punto de complicación y la controversia. ¿Qué debe hacer un profesor que tiene en sus manos una tecnología o un producto tecnológico o una idea? Al fin y al cabo, entre sus derechos y deberes no está hacer transferencia tecnológica, pero si desarrollar su carrera científica. ¿Venderlo? Las ideas rara vez se pagan a un precio justo y hasta que una idea no se desarrolla adecuadamente no se convierte en un producto susceptible de ser vendido. La otra opción sería colaborar con una empresa que te ayude a desarrollarlo. Hay no pocos ejemplos de esta opción que pueden salir más o menos bien, pero sucede lo siguiente. Ni los científicos son empresarios ni muchas veces saben introducirse en este mundo para "vender" sus ideas de desarrollo. Cuesta mucho trabajo explicar a una empresa que les puede venir muy bien invertir en una tecnología o un desarrollo. Las empresas entienden mejor los balances y las aplicaciones inmediatas que los desarrollos y las inversiones a largo plazo. Excepciones como Puleva biotech son un ejemplo de conocimiento aplicado al mercado, colaboración Universidad-Empresa y éxito empresarial. Pero hablaré un poco de este ejemplo más adelante.

Una tercera opción puede ser que el propio investigador monte una empresa para el desarrollo de su idea. Es lo que comúnmente se conoce como un spin-off, una empresa derivada o una actividad salpicadura (traducción fea donde las haya... pero válida). Se trata de un proyecto nacido como extensión de uno anterior, o más concretamente de una empresa nacida de otra (en este caso universidad, pero puede ser el CSIC o una empresa) mediante separación de una división subsidiaria o departamento de la empresa para convertirse en una empresa por sí misma.  

Sin duda parece (porque lo es) arriesgado, pero una buena opción si tenemos en cuenta que nadie va a poner más empeño en que se desarrolle tu producto o tu idea que tú mismo. Es una empresa fabricada a medida para tus ideas. Pero no se puede hacer solo, se necesita de un asesoramiento externo y especializado y ahí es donde entran las OTRI (Oficinas de transferencia de Resultados de la investigación) o ejemplos como el recién estrenado CTT-UGR (Centro de transferencia tecnológica) del que veremos su utilidad dentro de unos años. 

Otro ejemplo de éxito de este tipo de relaciones que si ha andado ya su camino se produce en el edificio BIC del Campus Tecnológico de la Salud de Granada. El BIC es una incubadora y aceleradora de empresas especializada en biotecnología y salud. Llevan casi 10 años trabajando y ofrecen asesoramiento, formación y espacio a empresas de base tecnológica que están empezando. Allí las acogen durante 5 años en sus oficinas y laboratorios para que comiencen el desarrollo de su actividad empresarial en un entorno mucho más afable que tener que construirte tu propio edificio y empezar a trabajar y producir con todos los hándicap y dificultades que se nos puedan ocurrir. 

En este sentido y para orientar a los más novatos, el pasado martes día 9 de Septiembre acudí al foro del emprendedor en el BIC-Granada. Se trata de una actividad satélite del 37º congreso de bioquímica y biología molecular de la SEBBM (Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular). 

La actividad, que fue coordinada magistralmente por los investigadores de la EEZ-CSIC el Dr. Eduardo López Huertas y la Dra. Mariam Sahrawy Barragán, reunió a investigadores, becarios, empresarios e interesados en general en este controvertido tema. Controvertido por temas que señalaré ahora.



El programa completo de la jornada lo tenéis aquí, pero yo me voy a centrar en un par de ejemplos que me llamaron la atención. 

El primero de ellos fue la charla que nos ofreció Gregorio Jiménez López, Presidente del consejo de la universidad de Granada, Director general de puleva food S.L. desde 1974 a 2012 y presidente de Puleva biotech hasta el año pasado. Bastetano de nacimiento. 

Gregorio nos ofreció una charla impresionante con ideas muy lúcidas y muy claras acerca del mundo empresarial y su desarrollo en base al conocimiento. 
Nos contaba que tardaron alrededor de 15-20 años en llegar a hacer rentable su departamento de alimentación para niños y que lo consiguieron finalmente gracias a la inclusión el conocimiento en sus productos. El valor añadido. Y todo en una provincia sin vacas... ¡¡¡tiene mérito!!!. 

Una de las cosas que nos mencionaba Gregorio es que ya no existen las empresas integrales, aquellas que fabricaban sus propias materias primas y elaboran sus productos hasta el final. En palabras del propio Gregorio "Apple no fabrica sus cacharros... las grandes empresas no fabrican sino que ensamblan". Las grandes empresas compran sus productos a pequeñas empresas, a filiares que fabrican sus piezas mucho más baratas. Por tanto las grandes empresas requieren de las pequeñas. El problema para las pequeñas es que no siempre tienen porqué ser las mismas empresas pequeñas porque quien ofrezca el mismo producto a un precio más bajo, se queda con el mercado y fin de la historia. Ya no hay empresas que mimen su producto, calidad y precio de principio a fin. 

Obviamente tocaba hablar de OTRI´s y oficinas de transferencia, pero aquí parece que no estaba muy contento. Según Gregorio "Todas Universidad que se precie y quiera hacer transferencia de conocimiento de verdad, necesita de todo un departamento de marketing y transferencia, de verdaderos especialistas y genios de la transferencia del conocimiento". (Y ahora esto lo digo yo), no de una mísera oficina de transferencia con uno o dos funcionarios que con la mejor de las intenciones y mucho curro te ayuden solo con el papeleo porque no dan más de sí, porque no se ha puesto energía, fuerza, inversión y formación en toda un departamento de personas geniales dedicadas a llevar el conocimiento al público, a la calle y a las empresas. 

De otro lado está la capa caída que de por si sufre y lastra el sistema de investigación público. España no invierte más del 1.25% de su PIB a investigación... "Pero es que Andalucía no llega ni al 1.1" comentó Gregorio delante de la delegada de gobierno de la Junta de Andalucía, Sandra García Martín. 

Dejamos aquí la intervención de Gregorio, que fue genial en muchos aspectos y que podría dar para varias entradas. Pero me quedo con la frase que según él ha guiado su vida profesional. 

Cuando soñamos solos, solo es un sueño. Pero cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad. (Cora Weiss)


No se nos escapa además la percepción que el público en general tiene de la investigación con financiación privada. Javier Burgos, Director general de la empresa Neuron Bio, con base actual en el BIC-Granada, nos comentaba un aspecto que resulta de lo más frustrador a los emprendedores. La sociedad en general e incluso los científicos en particular tienen la visión de que la investigación que se hace a nivel privado es de baja calidad. Ya sabéis, esa sensación generalizada de que si una investigación está financiada por una empresa, estará sesgada, los resultados serán parciales y al final demostrarán lo que el pagador quiere que demuestren. El científico del ámbito privado y en general el investigador que se lucra de su trabajo, está mal visto y tiene menos prestigio. 

Estamos de acuerdo en que la mayoría de nosotros trabajamos en ciencia y le dedicamos buena parte de nuestra vida (sino toda) por amor a la ciencia... pero resulta que también tenemos que comer. Y si por nuestro trabajo podemos recibir dinero, pues tanto mejor. Lo que no debería de ser normal es que un científico (aunque sea en formación) trabaje sin cobrar o cobre muy debajo del salario mínimo interprofesional. O incluso que trabaje el doble de horas por la mitad de dinero. Esto es una realidad que por desgracia vemos muy normal y no es tolerable. 

Vemos genial que un artista cobre verdaderas burradas por sus obras de arte y de hecho consideramos que un artista caro debe de ser bueno. Sino porqué iba a pagar nadie por comprar su trabajo. Nos parece estupendo que un futbolista firme contrato millonarios (que con los actuales euros es muuuucho dinero decir que se es millonario). Me intentan convencer de que es cuestión de oferta y demanda... y no es falso. Pero eso si que no me parece normal. 

En pasados años las políticas de mercado no han sido las mejores que podríamos imaginar. Hemos vendido la mayor parte de empresas de servicios que sustentan un país (energía, transporte, banca, producción primaria, etc) y nos hemos quedado con los empresarios de corto plazo, que decía Gregorio, aquellos que cambian de empresa y producto en cuanto ven la oportunidad de venderlo. 

El problema no es que venga un inversor extranjero y nos quiera comprar nuestras empresas. Eso está genial y es signo de que hacemos bien las cosas. El problema es que ese inversor se lleva la producción fuera de nuestro país, deja a trabajadores sin sus puestos y luego nos vende nuestros propios productos a un precio muy superior al que tendrían si la producción de hiciera aquí. 

En cuestión tecnológica y de investigación está pasando lo mismo. Los años de vacas famélicas en investigación y desarrollo están haciendo que nuestros investigadores se marchen (y no solo los mejores, ojo, que también se van los medio buenos) o dejen de investigar. Nuestras empresas más productivas de base tecnológica están siendo compradas (PULEVA, esa PUra LEche de VAca, ya no es granadina, ahora es de abbott) y las producciones se externalizan de modo que luego si queremos "nuestros productos" tenemos que importarlos. Y lo mas grave (y esto ya no es un problema de España sino de toda la Unión Europea) es que se nos van de las manos hasta las ideas más geniales como un trigo sin gluten cuyo desarrollo e investigación se ha realizado en España, la primera fase clínica ya está en marcha en un hospital Granadino y Cordobés... Pero que muy probablemente sea finalmente explotado en EEUU y producido en vete tú a saber dónde. 

En definitiva, a la transferencia tecnológica, a ese profesor con grandes ideas, no se le está poniendo fácil... pero no es un camino imposible sino difícil. Y difícil no significa imposible. Hasta el camino más largo comienza con un pequeño paso.  



Todo lo expuesto es esta entrada son mis impresiones generales y muy parciales, sesgadas por mi experiencia, que puede no ser la más representativa ni el mejor ejemplo. 

Entrada sugerida por Javier Burgos, Director general de Neuron Bio y un gran divulgador. 

2 comentarios:

  1. Hace un tiempo hice una lista de las tareas de un profesor de universidad. A mí me salieron unas cuantas más:
    http://golemp.blogspot.com.es/2011/09/que-dedicamos-el-tiempo-en-la.html

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    1. Totalmente de acuerdo. Lo que pasa es que yo me he centrado en lo que dicen los estatutos de una universidad en concreto (muy parecidos a los de muchas universidades).

      Si te fijas, he dicho que los profesores invierten una gran parte de su tiempo en los puntos e) y j)
      Perfeccionarse y promocionarse en su carrera docente e investigadora con la ayuda de la Universidad.
      Desarrollar una carrera profesional en al que se contemple su promoción de acuerdo a sus méritos docentes e investigadores, con la ayuda de la Universidad.

      Dentro de estas actividades entran gran parte de lo que tu mencionas. Investigación, petición de proyectos, dirección de tesis, corrección de trabajos, asistencia a congresos, etc, etc, etc.

      Sin duda queda claro que la labor de un profesor/investigador es larga y tiene muchos puntos.

      Tampoco es menos cierto que conforme se acumulan años de experiencia se hacen con facilidad, se pueden ir delegando algunas cosas en compañeros mas jóvenes o contratados, se tiene menos horas de docencia y se le exigen menos actividades en la universidad. Esto es controvertido y depende del profesor, de la universidad y de la época. Pero todos conocemos a profesores que hacen muuuuucho mas de lo que tanto tu como tu hemos listado y otros profesores que hacen muuuuucho menos de lo que nadie le gustaría aceptar.

      Gracias por el comentario Angel.
      Saludos.

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