01 mayo, 2012

Neuronas e Historia


Hoy os quiero contar una de esas historias que a mi tanto me gustan, de esas en las que se interconectan ideas, historia y personajes históricos con la más rabiosa actualidad. De esas historias que nos hacen comprender un poco más, como y porqué somos como somos hoy en día.

Una pregunta, a ver quien la sabe antes de seguir leyendo ¿Qué tienen en común Rabanal de los Caballeros (Palencia) y Petilla de Aragón (Navarra)?

Ambos son pequeños pueblos, de lo más pintoresco, que vieron nacer a grandes personajes de la historia de España.



Con la A, Petilla de Aragón y en la B, Rabanal de los Caballeros

Os quiero recordar un poco de la vida y obra de Don Santiago Ramón y Cajal, Médico, Histólogo y Anatómo-Patólogo que resucitó una parte de la ciencia en España hace ahora más de 100 años. 


Google no deja de sorprenderme con sus portadas

Hoy se cumplen 160 años desde que el pequeño “Santiague” naciera en Petilla de Aragón, un pequeño pueblo perteneciente a la Comunidad Foral de Navarra pero que está rodeado íntegramente por la provincia de Zaragoza. En la actualidad no cuenta con más de 20 habitantes, pero 1852, contaba con más de 400 personas. Hijo de los aragoneses Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal, pasó su infancia moviéndose de un pueblo a otro de Aragón siguiendo a su padre, que era barbero ayudante de médico, se hizo médico y después  médico-cirujano.

Desde pequeño fue un niño revoltoso, que no paraba de meterse en líos, aunque las férreas reprimendas del padre le dolieran, el siempre la volvía a liar. Siempre se le dieron bien las artes plásticas, hecho que a su padre no le hacía demasiada gracia, pues el pequeño Santiague tenía que estudiar medicina y llegar más alto de lo que lo había hecho el mismo. En varias ocasiones quemó cientos de dibujos del pequeño Santiago, considerando que solo le distraían de sus verdaderos estudios. De pequeño no fue un buen estudiante, no se le daba bien memorizar y mucho menos le gustaba aprender cosas que hoy en día no se usaban como el latín.

Por la época en la que Isabel II es desterrada de España y se instaura la primera república, Santiago estudiaba en el instituto de Huesca el bachillerato. Pasa a estudiar Medicina en las precarias condiciones de la Universidad de Zaragoza y consigue terminar con éxitos sus estudios gracias, en gran parte, a su padre. No porque le ayudara, ni porque estuviera enchufado. Muy al contrario, su padre era el más exigente de los médicos que Santiago conocía. Sin embargo su padre le ayudó en una cosa, en aplicar sus cualidades plásticas  al análisis detallado de la anatomía humana, lo que le valió los elogios de muchos de sus profesores y fue quizás, junto con su carácter trabajador y cabezón de aragonés, la clave de su éxito.

A los 21 años fue llamado a filas por la Quinta de Castelar, presidente en aquel momento de la primera república. Primero pasó unos meses en Zaragoza donde consigue el puesto número 6 en las oposiciones para el cuerpo de Sanidad Militar. Es destinado a Burgos y acuartelado en Lérida hasta que en 1874 es enviado a Cuba, provincia española por entonces que luchaba por su independencia. Su Padre, Justo Ramón, le había conseguido varias cartas de recomendación para que pudiera tener un destino lo más confortable posible, sin embargo, se negó a usarlas y fue mandado a uno de los peores sitios y con peores condiciones donde su físico y su ánimo se vinieron abajo por culpa del paludismo, la disentería, y porqué no decirlo, por su honradez.

A partir de ahí comienza su carrera investigadora con muchos altibajos que podéis encontrar en muchos sitios. Pero aquí os contaré algunas cosas curiosas de su vida.


En el año 1878 se presentó a las cátedras de Anatomía de Zaragoza y Granada, Ciudad esta última donde se enfrenta directamente con el más que reputado Dr. Federico Miguel de la Santísima Trinidad Olóriz Aguilera (con semejante nombre y siendo oriundo de Granada, ¡¡¡cualquiera de quitaba la plaza al gachón!!!). El Dr. Olóriz  le reconoce al propio Santiago que le considera mejor y más preparado, pero su condición de estudiante de la Universidad de Granada, y el hecho de ser el director del Hospital San Juan de Dios en la misma ciudad, le confería una ventaja más que evidente. No obstante, Olóriz hizo grandes aportes a la ciencia española como es la identificación dactilar usada en España y Portugal y basada en el sistema de clasificación de Vucetich.


El cólera llega a Europa entre 1817 y 1823 procedente de la India azotando y matando a millones de personas. No fue hasta el año 1884, cuando el Dr. Robert Koch descubre y describe en las heces de los pacientes el bacilo causante de la enfermedad. Tan solo un año después, el Dr. Jaume Ferran i Clau ensaya una vacuna “la vacuna Ferran” que es ampliamente discutida y criticada por científicos y políticos españoles, entre ellos Santiago Ramón y Cajal que niega la efectividad del método propuesto por Jaume. La cuestión de la vacuna del bacilo de Koch se convirtió en un tema político en el que considerarse a favor o en contra de dicha vacuna, era sinónimo de ser progresista o conservador respectivamente. Aunque la vacuna finalmente no fue oficialmente aprobada, en 1919 fue aceptada públicamente en un congreso internacional de higiene celebrado en París.

En su laboratorio, Ramón y Cajal, reprodujo los trabajos experimentales de Ferrán y reafirmó la presencia del bacilo colérico en las heces de los enfermos. Después comprobó la vacuna y concluyó que la de gérmenes vivos (propuesta por Ferrán), producía no una enfermedad atenuada sino una enfermedad diferente (menos virulenta), originada por el bacilo al vivir fuera de su medio natural. Apuntó la posibilidad de que la inmunidad la produjera no el bacilo sino una sustancia que éste segregaría (poco se sabía sobre el funcionamiento del sistema inmunitario en aquel tiempo). Cajal proponía buscar la forma de fabricarla y utilizarla en vez de los bacilos vivos que eran muy peligrosos. La principal aportación de Ramón y Cajal en este estudio fue el demostrar la posibilidad de vacunar eficazmente empleando inoculaciones hipodérmicas de cultivos del vírgula muertos por el calor (una novedad en aquel momento); de esta forma, Cajal introducía por vez primera en la historia de la Medicina, el concepto de vacuna química al no emplear gérmenes vivos. Sin embargo, este hallazgo se le atribuiría a los bacteriólogos norteamericanos Salmon y Smith quienes la describieron un año más tarde, en 1886. Sobre sus hallazgos bacteriológicos comenta Cajal: «Excusado es decir que todas estas modestas contribuciones teórico-experimentales pasaron inadvertidas en los laboratorios de París y Berlín. Eran aquellos tiempos harto difíciles para los españoles aficionados a la investigación». A su regreso a Valencia, en octubre de 1885, tentado estuvo Cajal de dedicarse a la bacteriología. Eran los años de los deslumbrantes logros en el conocimiento de las enfermedades infecciosas obtenidos por los microbiólogos franceses y alemanes dirigidos por Pasteur y Koch. (ver Contribución de Santiago Ramón y Cajal a la patología). A pesar de que dijo que la vacuna Ferrán era inócua y había que experimentarla más, Ramón y Cajal se mostró en contra de la misma, lo que dio a conocer en conferencias y publicaciones.

Sin lugar a dudas, el Dr Ferran hizo importantes aportaciones a la investigación Microbiológica en España, pero nunca nos olvidemos de las aportaciones del Dr. Santiago Ramón y Cajal.

En 1887, Santiago se traslada a Barcelona para ocupar la cátedra de Histología en la facultad de Medicina de Barcelona y en 1888 (según el propio Santiago, su año cumbre), descubre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris y del sistema nervioso cerebroespinal. Para que nos quede más claro, hasta ese momento, se creía en la teoría reticular, según la cual, todas las fibras del sistema nervioso se unen y funden en la sustancia gris del cerebro constituyendo una red o retículo. Dicha teoría fue propuesta por Golgi frente a la teoría de las terminaciones libres, expresada por Heis y Forel y demostrada magistralmente por Santiago Ramón y Cajal. Cajal no solo demostró la teoría de las terminaciones libres, sino que la modificó y mejoró, aplicando la teoría general celular de Schleiden y Virchow a las propias células nerviosas. 



La teoría de Santiago fue aceptada en 1889 en el congreso de la Sociedad Anatómica Alemana celebrado en Berlín. Su esquema de un sistema nervioso visto como un conglomerado de unidades independientes y definidas pero con un contacto menos íntimo de lo estipulado con anterioridad, pasó a llamarse “Doctrina de la neurona”, y en ella destaca la ley de la polarización dinámica, modelo capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso.

En el año 1906, Santiago recibe el premio Nobel en Fisiología o Medicina, galardón que compartió con el italiano Camilo Golgi, cuyo método de tinción aplicó y mejoró Cajal durante años. Se trata del 2º premio Nobel de la historia española y primero en Medicina o Fisiología de los únicos dos que se han recibido (el 2º es el de Severo Ochoa y lo ganó trabajando fuera). El primer premio Nobel español fue José de Echegaray, y aunque fue un destacado Matemático, recibió el Nobel de Literatura dos años antes que Cajal (y van 6 de Literatura para España si contamos a Mario Vargas Llosa).

Desde 1892, Santiago ocupaba la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid. Pero en 1902, y ante el rumor de que científico recibiera el premio Nobel, el gobierno español crea el moderno laboratorio de Investigaciones Biológica en el que trabajó hasta 1922, cuando pasa a prolongar su labor en el Instituto Cajal (por decir algo, porque el pobre Santiago ya estaba demasiado mayor para andar dando brincos por Madrid de un sitio a otro y cuando salía de casa prefería dirigirse, las más de las veces, a su estudio de fotografía).

Existe otros muchos aspectos a destacar de Don Santiago Ramón y Cajal, pero voy a dejar que os informéis vosotros mismos de algunas cosas, como por ejemplo, ¿De verdad consiguió el Dr. Santiago grabar el primer llanto de su hijo pequeño en un disco?, ¿Cómo se convirtió en el padre de la fotografía instantánea moderna gracias a la química?, ¿Cuántas cátedras ocupó y a cuantas oposiciones se presentó?.


¿Qué creéis que pensaba Cajal de esta estatua sita en el Parque del retiro de Madrid?

Bueno, al principio del todo os hablaba de otro pueblo, se trata de Rabanal de los caballeros, Palencia. Pues bien, allí nació hace ahora 206 años otro ilustre personaje español, D. Modesto Lafuente y Zamalloa, periodista, historiador y escritor satírico español. Se trata de un liberal progresista fundador en 1837 del periódico Fray Gerundio. Desde él difundió las ideas de libertad y progreso material y moral de la sociedad española.

Aparte de participar en la redacción de la constitución durante el bienio progresista junto con Leopoldo O´Donnell y la Unión Liberal, y ser un gran periodista en su celebérrimo periódico, Lafuente es recordado por su increíble y monumental “Historia General de España (1850-1867) en 24 volúmenes y que continuó Juan Valera. Se trata de la primera obra de historia de España concebida como una nación unitaria desde tiempo inmemoriales y supuso la superación definitiva de la antigua historia de Juan de Mariana de 1600.

¿Qué tiene esto que ver con Santiago y con el día 1 de Mayo? Pues mucho y poco a la vez.

Para empezar, Santiago también publicó una obra magnifica por fascículos entre 1897 y 1904, “Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados”. Ambos fueron hombres que lucharon y creyeron en su país en tiempos difíciles. Santiago, bebió del sentimiento nacionalista heredado de la época de Modesto Lafuente, ese tipo de sentimiento que nos hace luchar para que nuestro país crezca poco a poco a base de duro trabajo y esfuerzo. Si tenéis oportunidad, os recomiendo el libro “Reglas y consejos sobre investigación científica. Los tónicos de la voluntad” de D. Santiago Ramón y Cajal. Es un libro muy recomendable sobretodo para aquellos que quieran comenzar en esto de la investigación (cuidado no tomarlo al pié de la letra, que hace mucho que se escribió y hay cosas que mucho han cambiado desde entonces).

Lo que más me llama la atención, y por eso he escrito hoy sobre estos dos personajes es, que ambos vivieron épocas muy difíciles, inestabilidad política y social. Y ambos contestaron de la misma forma, con trabajo, trabajo y trabajo, crítica, crítica y crítica y con un gran sentimiento de lucha por su país o por su sociedad. Toda esta reflexión me lleva a la actualidad, una actualidad llena de inestabilidad social y política donde debemos sacar lo mejor de nosotros mismos para conseguir una mejor sociedad. No hace falta hacer grandes revoluciones, con no salir despavoridos del país, trabajar y ser críticos desde nuestro puesto (sea cual sea), es suficiente.

Os dejo unas imágenes de Cajal y al final unos enlaces para ver una serie que hizo televisión española hace unos años. Espero que os guste. Que tengáis un buen día del trabajador. 




 


 
 












Estás 3 últimas no son de Santiago Ramón y Cajal, ¡Pero como se acercó el jodio heee!

Serie de Ramón y Cajal: Historia de una voluntad