13 enero, 2012

De la Revolución Verde a la Transgénesis. ¿Un proceso o un cambio radical?

¿De cuantos colores puede ser una revolución? Y no, esto no es otra trampa para ver si eres sinestésico.

Existen revoluciones blancas como la revolución de las lanzas del partido blanco en Uruguay (1870-1872) “que buen rollo me da el nombre de este país”.

O el movimiento blanco, en el contexto de la revolución Bolchevique (roja) de 1917. O incluso las transformaciones socioeconómicas de carácter capitalista o modernizador emprendidas por Sah Mohammad Reza Pahlevi en Irán en los años 1960 y 1970.

Hay revoluciones que son naranjas, como la campaña de protestas, huelgas, mítines y otras acciones políticas que tuvieron lugar en toda Ucrania como protesta por el resultado de las elecciones presidenciales de 2004 por denuncia de fraude electoral.

En España sin ir mas lejos tuvimos la revolución roja, social española de 1936 o Revolución española a secas, que comenzó tras el intento de golpe de Estado del 17 de Julio de 1936 y que desembocó en la Guerra Civil Española.

Pero, ¿Qué es una revolución? Una revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. Se establece la revolución como una idea cambiante debido a lo que las circunstancias ameriten en el momento, éstas pueden ser tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc. Además, estos cambios son súbitos y violentos o suponen una discontinuidad evidente con el estado anterior de las cosas que afecta de forma contundente a las estructuras. Y por último, esta revolución no tendría sentido sino tuviera una utopía o un plan establecido para el futuro luego de conseguir la ruptura de la estructura anterior. Si no es así, se debe hablar de evolución, transición o crisis.

Retengamos esta definición para más tarde darle cuerpo al hablar del color de revolución al que yo iba. El color verde.

Este esta revolucionao y es verde, de modo que me sirve para ilustrar el asunto.

La revolución verde es el nombre que se le dio al proceso por el cual se incrementó de una forma bestial la producción agrícola. Esta revolución, iniciada y ocurrida durante los años 40 a 70 consiste en utilizar variedades mejoradas de maíz, trigo y otros granos, cultivando una sola especie en un terreno durante todo el año (monocultivo) y aplicando para incrementar la producción, grandes cantidades de agua, fertilizantes y plaguicidas. Con esto la producción agrícola se puede mejorar de 5 a 10 veces más que con las técnicas y variedades tradicionales.

Esta revolución fue iniciada por Norman E. Borlaug quien durante años se dedicó a realizar cruces selectivos de plantas como el maíz, arroz y trigo en países en vías de desarrollo hasta obtener las líneas más productivas. Norman Borlaug, comienza con la doble cosecha anual (a dos alturas diferentes) y la selección de la resistencia a royas en el trigo en tan solo 5 años. En 1959 desarrolla los trigos semienanos y se produce el fin del mito de la variedad local. Consigue aumentar el índice de cosecha, reduciendo la parte que no se aprovecha del vegetal y por tanto aumentando este índice. Recibió el Nobel de la paz en 1970. 

¡¡¡A que tiene cara de majete el tio!!!

La revolución verde ha sido sin duda el gran cambio del siglo pasado y han sido muchos los éxitos conseguidos con ella a lo largo y ancho de todo el mundo. Solo pondré un par de ejemplos para no aburrirte.

Cuando en 1961 India estaba al borde la mayor hambruna masiva de su historia, el asesor del ministro M. S. Swaminathan de agricultura de la india invitó al Sr. Borlaug a hacerles una visita. Ya sabían del inicio de la revolución en México y Brasil e intentaban traer la metodología a la India. Gracias a Borlaug y la fundación Ford, se consiguió instaurar las semillas de trigo del CIMMYT en la zona de Punjab y el gobierno financió el desarrollo de riego y productos agroquímicos.
India pronto adoptó el IR8 - una variedad de arroz semi-enana desarrollado por el InstitutoInternacional de Investigación del Arroz (IRRI) de Filipinas (donde también se estaba probando la revolución verde), que podía producir más granos de arroz por planta cuando se cultivan con fertilizantes y riego determinados. En 1968, el agrónomo indio S.K. De Datta publicó sus conclusiones que el arroz IR8 produjo cerca de 5 toneladas por hectárea sin fertilizante, y casi 10 toneladas por hectárea en condiciones óptimas. Esta fue 10 veces el rendimiento de arroz tradicional. IR8 fue un éxito en toda Asia, y apodado el "Milagro del Arroz". IR8 se desarrolló también en la IR36 semi-enana.
Se pasó de producir 2 Tm/ha en los 60 a más de 6 Tm/ha e los 90 y el precio de la tonelada re redujo en más del 60% convirtiendo así a la India en uno de los países de mayor producción de arroz del mundo y capaz de alimentar a su pueblo

Crítica y contrapartidas

Con el avance de la revolución verde aparecieron problemas nuevos, sobre todo de almacenaje y distribución.

Las empresas multinacionales que se hicieron cargo de las semillas fueron sacando nuevas variedades propias que vendían a alto precio y cada vez se hacía más necesario el empleo de tecnología complementaria y de alto nivel tecnológico.
Con el monocultivo aparecieron problemas de plagas que antes no lo eran y por supuesto todo el proceso supuso un cambio radical en cuanto a la cultura, economía y forma de vida de aquellos lugares que iban implantando la revolución en sus tierras.

No tardaron en aparecer asociaciones y organizaciones en contra del uso de agroquímicos, la FIMAO (Federación Internacional de Movimiento de Agricultura Orgánica) explicando que
"todos los sistemas agrícolas que promueven la producción sana y segura de alimentos y fibras textiles desde el punto de vista ambiental, social y económico. Donde parten de la fertilidad del suelo como base para una buena producción, respetando las exigencias y el medio ambiente en todos sus aspectos. La agricultura orgánica reduce considerablemente las necesidades de aportes externos al no utilizar abonos, sustancias químicas, ni plaguicidas u otros productos de síntesis. En su lugar permite que sean las poderosas leyes de la naturaleza las que incrementen tanto los rendimientos como la resistencia de los cultivos".
Sin embargo la mayor oposición que se encontraron estas asociaciones y organizaciones provino del propio sector de agricultores que, viendo que su nivel de vida había subido, su pueblo tenía comida y sus familias vivían mejor, se oponían a volver a los métodos de agricultura tradicional que, por supuesto, no producían ni la cantidad ni la calidad que las nuevas variedades.

El propio Borlaug tomó opinión en el asunto y digo de su trabajo:
-          “Ha sido un cambio en la dirección correcta, pero no ha transformado al mundo en una utopía”
De los grupos de presión ambiental dijo:
"algunos de los grupos de presión ambiental de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos de ellos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física de hambre. Ellos hacen su trabajo de cabildeo desde cómodas suites de oficina en Washington o Bruselas ... Si vivieran sólo un mes en medio de la miseria del mundo en desarrollo, como he hecho yo por cincuenta años, estarían clamando por tractores y fertilizantes y canales de riego y se indignarían que elitistas de moda desde sus casas les estén tratando de negar estas cosas”

El trabajo del propio Borlaug y el de muchos agrónomos e investigadores del mundo entero, ha ido cambiando el modelo de revolución verde. Conscientes de las limitaciones del sistema, se han ido creando nuevos sistemas que requieren de menor cantidad de agua, de menos agroquímicos, menos maquinaria y más producción. Los agoreros augurios catastrofistas del ecologismo se fueron mitigando por uno u otro medio y los porcentajes de muerte por culpa de los fertilizantes no fueron tan altos como se esperaban, a cambio, se estaba dando de comer a unos 1000 millones de personas más. Pero se llegó a un techo, uno insalvable.

Si se quería seguir dando de comer a tanta gente con las cantidades con que se estaba haciendo, se requería un cambio de plan. Una nueva Re-revolución verde.

En la actualidad somos más de 7.000 millones de personas en el mundo y la producción mundial de alimentos da para unos 8.000 millones, a pesar de ello, hay países donde se pasa hambre y otros donde la obesidad llega a casi el 40% de la población. Esto quiere decir que de momento el problema es de distribución, y no de producción.

Sin embargo, y aunque los problemas de distribución se solucionen,  para el año 2050 la población mundial se estima que será de unos 10.000 millones de personas. Para el año 2050 las tierras cultivables serán las mismas que hoy en día, porque ya están todas cooptadas y cultivadas. Se estima que la producción agrícola deberá de ser de más del doble de lo que es hoy en día. Y con las técnicas arriba citadas, la revolución verde y toda esa parafernalia…no se va a poder hacer.

Año 2050, playa de la concha el 3 e Enero (Si, en Enero, que el efecto invernadero sigue ahí, no lo olvidemos)

Se requiere por tanto un cambio de modelo, un cambio en la producción, y en estos momentos quien tiene la respuesta, como casi siempre, es la ciencia. En concreto la Biotecnología.

Los últimos avances en Biotecnología y transgénesis han conseguido desarrollar líneas de plantas resistentes a plagas, resistentes a herbicidas, capaces de crecer en terrenos con alta concentración de sal, con metales pesados (a la vez que los retiran del suelo), con poco agua o casi ninguna, en suelos arenosos y pantanosos, es decir, se esta consiguiendo desarrollar plantas que pueden crecer en terrenos que hasta ahora no eran cultivables, plantas que se podrán cultivar donde antes, pero sin aportarles abonos ni agua extra, porque serán capaces de absorberlo directamente del suelo. No hará falta poner insecticidas y demás recursos agroquímicos porque la planta llevará incorporado el sistema de protección frente a plagas y el sistema de absorción de componentes limitantes.

Se están desarrollando incluso plantas/vacuna. Se trata de plantas transgénicas que portan péptidos y proteínas capaces de actuar como vacunas orales para todo aquel que las consuma.

Sin embargo ante toda esta tecnología, que podría permitir un cambio de modelo de producción, hay un factor limitante, el más limitante de todos. NOSOTROS.

Se ha creado toda una cultura de demonización de la ciencia, de demonización de los transgénicos y todo lo que tiene que ver con ellos sin siquiera saber, en la mayoría de los casos, ni lo que son ni en que consisten.

A diario se escuchan respuestas como “– Huy, yo transgénicos no, que eso lleva genes”, o “Pero eso seguro que se te pasa al cuerpo y te da cancer”.

La limitación a esta tecnología por el momento es, y en este orden, la siguiente:
  1. La incultura científicos generalizada de la sociedad
  2. La ineptitud de gobiernos y los intereses creados en torno a la industria del transgénico
  3. La poca inversión en investigación que desde el sector público se hace en todos los países

No es de extrañar que los mayores avances, y por tanto, los principales problemas de estos productos, provengan de empresas privadas.

Desgraciadamente se ha dado un mal uso, en muchas ocasiones, a estos productos, y uno de los principales problemas de los transgénicos es que están bajo patentes que poseen empresas como Monsanto, Dow Agroscience, Bayer, Basta, Aventis, y ante que ella Agrevo, y antes de eso Hoechst.

Estas empresas, como empresas que son, lo que quieren en ganar dinero poco les interesa el medio ambiente, la economía local o el hambre en el mundo.

Una mayor inversión pública, llevaría a un dominio público de la tecnología y a un abaratamiento y gran distribución de ella. Pero hasta que eso no sea así, la Biotecnología es solo una herramienta, con una potencialidad infinitamente buena, o infinitamente mala. Todo depende de las manos en las que caiga.

Para terminar, recuperemos la definición de Revolución:

Una revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. (La revolución verde lo ha hecho en muy poco tiempo y desde luego ha sido una transformación radical y profunda) Se establece la revolución como una idea cambiante debido a lo que las circunstancias ameriten en el momento, éstas pueden ser tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc. (Sin duda la revolución verde ha llevado a cambios que han afectado todos los aspectos desde el económico, el primero de todos, al militar, no pocas guerras se van a librar y se han llevado a cabo por el petroleo que mantiene la agricultura actual) Además, estos cambios son súbitos y violentos (en no más de 20 años, todo cambió) o suponen una discontinuidad evidente con el estado anterior de las cosas que afecta de forma contundente a las estructuras. Y por último, esta revolución no tendría sentido sino tuviera una utopía o un plan establecido para el futuro luego de conseguir la ruptura de la estructura anterior (Sin duda la utopía era y es dar de comer a todo el mundo, pero por suerte o por desgracia, cuando todo el mundo come, se reproduce y requiere más comida…y así sucesivamente). Si no es así, se debe hablar de evolución, transición o crisis.

Sin duda alguna, de toda gran revolución aparecen consecuencias, en ocasiones en forma de Plagas y en esta ocasión la plaga más aparente somos nosotros, los humanos. ¿No estará intentado fumigarnos la tierra con terremotos, tsunamis y volcanes?

Espero vuestros feroces comentarios.