17 marzo, 2013

No olvidemos que el año Wallace continúa

Efectivamente Señores, no se vayan a pensar ustedes que nos hemos olvidado de que este año celebramos el año Wallace. Incluso le he diseñado un avatar al mas puro estilo LEET MI Explain:


Bien, para amenizar la entrada de hoy os quiero recomendar la música de otro Alfred, de Alfred Newman del que hoy se cumplen 112 años de su nacimiento. Compositor de música de cine que fue nominado hasta en 45 ocasiones de las que en 9 se llevó el Oscar a la mejor banda sonora. Todos ustedes reconocerán su melodía mas famosa, la característica sinfonía de la 20th Century Fox. Disfrutenla mientras leen.



En el mes de febrero, nuestro compañero el Dr. Litos nos ofreció un genial texto en el que defendía la ciencia y las aportaciones de los científicos como un esfuerzo colectivo en el que cada uno tiene su papel sobre el avance de la ciencia y el conocimiento, independientemente de la fama que después coseche cada personaje. En este sentido Wallace es uno de esos personajes que tanto ha aportado a la ciencia pero que no siempre ha sido reconocido por la historia. Hoy les contaré algunos aspectos que quizá hayan pasado desapercibidos para la mayoría de ustedes. 

Ya hemos hablado con anterioridad del periplo de la presentación de la teoría de la evolución pero ¿Qué pasó después?

Pues durante un tiempo no pasó nada. Un año después de presentar sendos escritos en la sociedad Linneana, Wallace volvió al Reino Unido y mantuvo una relación cordial con Darwin, a quien fue a visitar en repetidas ocasiones a su casa de Down. La historia no parecía haber trascendido mucho pues el propio presidente de la sociedad Linneana mencionó en 1859 durante su discurso de clausura, que durante el año anterior no se había hecho ningún descubrimiento notorio para la ciencia. 

Quizá poca gente sepa que uno de los primeros en utilizar el término Darwinismo fué el propio Wallace. Durante años Wallace fue un acérrimo defensor de los postulados que Darwin había descrito en su libro "On the origin of Species". Aunque cada autor hizo énfasis en un aspecto distinto de la teoría, estaban básicamente de acuerdo en lo esencial, pero como siempre, al llegar al tema del hombre la cosa cambiaba. 

El aposematismo, una idea original de  Wallace y contrapuesta a la selección sexual de  Darwin:

El Aposematismo es un fenómeno que consiste en que algunos organismos presenten rasgos exageradamente llamativos a los sentidos (colores, formas, olores) destinados a alejar a los depredadores. Es aposematismo no es muy común en plantas pero si en animales y sobretodo en insectos en los que los colores chillones u olores característicos hacen que los depredadores se alejen de ciertas especies de orugas e insectos. 






En 1867, Darwin escribe a Wallace para preguntarle acerca de su opinión sobre el llamativo color de algunas orugas. Color que según Darwin era difícilmente explicable por simple selección sexual, a la que Charles daba mucha importancia en sus teorías. Wallace le respondió que no tenía nada que ver con la selección sexual sino como señal para advertir a los depredadores del peligro que representaba consumirlos.  Dos años mas tarde, Weir publicó datos experimentales y observacionales que apoyaban la teoría de Wallace y de este modo la coloración aposemática fue una de las muchas aportaciones de Wallace a la evolución de la coloración animal en general y al concepto de coloración protectora en particular. Sin embargo, este punto sirvió a Wallace como argumento en las discusiones con Darwin en contra de la selección sexual. Wallace trató el tema con mucho detenimiento en su libro de 1889 "Darwinism".

En este libro, Wallace plantea la hipótesis de que la selección natural podría dar lugar al aislamiento reproductivo y por tanto al proceso de especiación. De esta forma se formaban barreras contra la hibridación que conllevarían al desarrollo de nuevas especies (En contra del pensamiento del vigor Híbrido).
A este proceso es a lo que se denomina el efecto Wallace o más actualmente "refuerzo" o "desventaja de los heterozigotos" y sigue siendo un tema de estudio especialmente importante en el caso de la especiación simpátrica

Aplicación de la teoría al ser humano

Se podría decir que Wallace era un joven osado e incluso que no pensaba dos veces las cosas antes de publicarlas. Es justo decir que tenía las ideas claras y una prueba de ello es que en 1864 publicó el artículo "El origen de las razas humanas y la antigüedad del hombre deducidas de la teoría de la selección natural" donde Wallace aplica sin tapujos la teoría de la evolución al ser humano. Darwin por entonces aún no había tocado el tema públicamente y no es de extrañar. Hacer esta aplicación de la teoría implicaba que el hombre era un animal más, no diseñado sino modelado por la naturaleza. Un ejemplo más en lugar de un objetivo en si mismo. 

Por desgracia, poco después Wallace se inclinó hacia el espiritualismo y comenzó a describir que ciertas características eminentemente humanas no eran producto de la evolución sino de graves excepciones. Aseguraba que algo del universo invisible del espíritu había interferido al menos en tres ocasiones a lo largo de la evolución. La primera era la creación de vida orgánica a partir de vida inorgánica, la segunda era la inclusión de conciencia en los animales superiores y la tercera sería la inclusión de facultades mentales superiores en el ser humano. También creía que la razón del ser del universo era el desarrollo de un espíritu humano capaz de entenderlo. 

Es curioso como las ideas desvirtualizadas de un personaje relativamente desconocido como Wallace, han calado tan fuertemente en la sociedad y a lo lago de los siglos. Prueba de ello son algunos famosos esquemas de la evolución del hombre donde siempre se presenta al Homo sapiens como la cúspide de la evolución, la rama mas alta, hacia donde todo se dirige. Y de alguna forma, aquellos que no entienden bien la evolución siguen pensando que así es. 





A pesar de que Wallace asumió el espiritismo en la última época de su vida, nunca dejó de pensar en evolución. Se podría decir que fue uno de los pensadores a tener en cuenta en todos los aspectos relacionados con la evolución y de hecho fue el autor más citado por Darwin en su libro "Descent of Man", casi siempre para estar de acuerdo en sus teorías. La correspondencia privada de ambos, denota que se estimularon de forma intelectual mutuamente y que gracias a sus colaboraciones pudieron publicar muchos de sus artículos, si bien a veces diferían en algunos puntos en el grado de importancia de unos procesos u otros. 

La ciencia y las teorías raramente provienen de una sola mente, no siempre el primer o último autor es el único y veces ni siquiera el más importante. Debemos entender la ciencia y el conocimiento como un proceso en el que participa mucha gente, a veces muy poco conocida. No son pocos los casos de buenas ideas inspiradas por el trabajo incansable de alguien que no saldrá en los libros de historia. Y no son muchas las geniales mentes que desarrollan una teoría completa a partir de la nada, de hecho yo diría que ninguna. 

2 comentarios:

  1. Hola. Me ha encantado el post. No podria estar mas de acuerdo con la frase del final:
    "...La ciencia y las teorías raramente provienen de una sola mente, no siempre el primer o último autor es el único y veces ni siquiera el más importante...".
    Otro ejemplo es, para mi, el mayor logro conseguido por la mente humana: La Teoria de la Relatividad de Einstein: sin Lorenz y muchos otros, no habria visto la luz.
    Un saludo.
    Jose David.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Jose,
      Es un verdadero placer que a la gente le gusten mis entradas, pero si además se trata de gente como tu, es un estímulo apabullante.

      Estoy totalmente de acuerdo en el contra ejemplo que me propones, ninguna teoría (o principio) se construye por acción de una sola persona.

      Gracias por pasarte y espero verte más por aquí.

      Eliminar

Trazas de Comentarios