20 octubre, 2012

¿Tú eres o te lo haces?


A menudo escuchamos, sobretodo de boca de los más optimistas, que nuestra mente al nacer está en blanco, que está todo por hacer y que somos totalmente moldeables. Hay quien asevera que nacemos con un cerebro en blanco, una hoja lista para ser escriba y codificada. Y en el ámbito cultural no dudo que sea así. Pero ¿Nacemos totalmente en blanco?, ¿Hemos perdido nuestros instintos como muchos aseveran?, ¿No será que nacemos con una cierta predisposición a ciertas formas de ser, de comportarse, de ver el mundo? Analicemos un poco más este tema y os invito a que discutamos sobre ello. Pero siguiendo el siguiente esquema que nos propone Jose en su blog Scientia


El lenguaje. ¿Nacemos con predisposición al lenguaje? Según Noham Chomsky, el lenguaje es una capacidad innata de la mente que ha evolucionado a lo largo de millones de años. Algo muy distinto es la culturalidad del lenguaje y las expresiones que tienen nuestras lenguas e idiomas, pero la disposición y la capacidad es innata. En contra de esta idea están los niños de la selva, abandonados, supervivientes de la naturaleza y encontrados con 3 o más años y con una imposibilidad absoluta de aprender un idioma.

Los denominados niños salvajes, ferinos o ferales son niños que han vivido apartados de la sociedad durante un largo periodo de su infancia. Uno de los casos más famosos quizá sea el de Víctor de Aveyron en 1799 cuyos estudios psicológicos y sociales por parte de Jean Marc Gaspard pocos o ningún resultados pudieron ofrecer. En la ilustración el interés por estos niños era muy grande ya que tendrían la respuesta a la idea de que el humano fuese bueno por naturaleza, dando así también vuelos a la idea del buen salvaje al pensar en pueblos primitivos.

Busca lo más vital no mas, para vivir sin batallar...


El propio Linneo en su obra Systema Naturae describe las principales características de estos niños como: “Hirsutos, con imposibilidad para hablar y dificultad para caminar erguidos de forma permanente. Estos niños muestran poca sensibilidad al frío o al calor, visión nocturna y sentido del olfato muy desarrollados; imitan sonidos de animales y prefieren la compañía de estos a la de otros humanos (Yo a veces también lo prefiero). Olfatean la comida antes de ingerirla (Y quien no), duermen del anochecer al alba de acuerdo con las estaciones y parecer ser sexualmente indiferentes. De todas formas, estas características dependen del momento en que se abandone al niño y los encuentren y el grado de interacción con animales y con personas durante ese periodo al margen de la sociedad.

El Psicólogo experimental norteamericano Steven Arthur Pinker, autor de libros tan geniales como “La tabla rasa”, “El instinto del lenguaje” o “Cómo funciona la mente, Palabras y Reglas” es uno de los más enérgicos defensores de la Psicología evolucionista y de la teoría computacional de la mente. En sus escritos defiende que para un niño, el lenguaje es un instinto o una adaptación biológica modelada por la selección natural. 

Mira que pelazoooo. Con esa melena yo también triunfaría

Uno de los trabajos que más ha popularizado a Pinker es “El instinto del lenguaje” (1994), sobre como los niños adquieren el lenguaje sugiriendo la existencia de un módulo mental evolutivo para el lenguaje. Además, Pinker va mucho más allá que Chomsky en sus ideas y argumenta que otras muchas facultades mentales humanas han evolucionado en nuestra especie y que, por tanto, nacemos con ellas, no las aprendemos. Es lo que llamaríamos instinto.

En libros como la tabla rasa, Pinker defiende la psicología evolutiva y ve la mente humana como una especie de navaja multiusos equipada con diversos módulos y conjuntos de herramientas especializadas que ayudan al humano a lidiar con problemas con los que se encontraron nuestros antepasados. Lo sencillo de sus ideas es que piensa que el cerebro ha evolucionado en nosotros por selección natural tal y como lo han hecho otras partes del cuerpo

La psicología evolutiva propone que la psicología y la conducta de los humanos y primates pueden ser entendidas conociendo su historia evolutiva. Especialmente, propone que la mente de los primates está compuesta de muchos mecanismos funcionales llamados adaptaciones psicológicas o mecanismos psicológicos evolucionados (EPMs) que se han desarrollado mediante selección natural. De este modo, capacidades como la memoria, la percepción, el idioma y el funcionamiento de las emociones podrían tener una fácil explicación como adaptaciones, es decir, como producto final de un proceso de selección natural forzada por  la competencia para sobrevivir y reproducirse.

Científicos de renombre como Desmond Morris, Richard Dawkins, Daniel Dennett y Steven Pinker defienden estas ideas de la psicología evolucionista, relacionadas con la ecología del comportamiento, la sociobiología (de la que pronto os hablaré) y el Darwinismo social.

Sin embargo, pesos pesados de la ciencia como Stephen Jay Gould o Richard Lewontin entre otros han criticado mucho la idea de seres humanos con grandes predisposiciones innatas hacia diversos comportamientos. Otros autores critican la psicología evolutiva por ser un intento de justificar la supremacía del hombre blanco, aun cuando los propios psicólogos evolucionistas sostienen precisamente lo contrario al concentrarse en la universalidad de la especie humana. 

Otro ejemplo que se puede debatir es ¿Cuidamos a nuestras crías porque las queremos o las queremos porque las criamos? Podríais alegarme que es lo mismo, pero las implicaciones últimas no lo son. Una cosa es que evolutivamente nuestro instinto sepa que compartimos un 50% de genes con esa cría y la forma de conservarlo haya sido crear en nosotros un instinto amoroso y otra muy diferente es que amemos sin más y la consecuencia sea que cuidamos de nuestra cría. Cuando pienso en estas cosas estoy muy de acuerdo con “El gen egoísta” de Dawkins… pero luego veo a las señoras con sus perritos vestidos y ataviados en carros, con las mechas puestas y perfume… y toda mi lógica se va al traste. 


Estos perros si que necesitan ayuda y no los de las perreras

Donald Symons en su libro “Evolution of human sexuality” explica porque los procesos sociales per se no pueden determinar de forma unilateral la psicología humana:

“Si existieran individuos con una mente y un cerebro diseñados para aceptar cualesquiera normas sociales, éstos serían fácilmente indoctrinados por otros que siguen normas sociales a favor de sus propios objetivos de supervivencia y reproducción en detrimento de los primeros. Por lo tanto, los primeros serían eliminados por selección natural”

Por desgracia la cultura y las normas impiden que los rebaños de ovejas sean “eliminados por la selección natural” y es por ello que tenemos la sociedad de corderos que tenemos.

Por tanto, las normas sociales son un compendio de equilibrio resultante de la colaboración y el conflicto entre individuos cuyos cerebros ejecutan las adaptaciones mentales creadas por selección natural. Es decir, te aguanto porque a largo plazo me merece la pena. Otro ejemplo podría ser cuando aguantas a una pareja que no te satisface para alcanzar la herencia de su familia (evolución pura y dura).

A pesar de todo, resulta tan complicado el estudio o aislamiento de los elementos del comportamiento humano y sus piezas resultan tan irreductibles que es muy fácil criticar y acusar de simplista a la Psicología evolucionista. Según Peter Hobson, la consciencia se identifica como el producto del aprendizaje inter-subjetivo, en lugar de ser una plataforma de las herramientas emocionales proporcionadas por las naturaleza humana, y, como proceso social, tal construcción de mentes no sería descriptible en términos de los componentes celulares de organismos individuales.

Por otro lado, hay quien no quieres no oír hablar de la Psicología evolutiva por miedo a que sirva de justificante de ciertos actos consideramos poco éticos o inmorales. Así, un marido puede pensar que es factible poner los cuernos a su mujer si piensa su mente está diseñada para actuar de esa manera (aunque dudo mucho que los usuarios infieles de este país sepan algo de Psicología y menos de evolución). Los defensores de esta ciencia arguyen lo que todos los científicos, que solo se encargan de establecer lo que es y no lo que debería de ser. Una herramienta es solo una herramienta, ni buena ni mala. Saber como funciona algo es el primer paso para intentar arreglarlo si es que funciona mal o cambiar la manera en que funciona (si decidimos que ese cambio va en el sentido correcto). El conocer las bases de la psicología evolutiva no implica aceptar un punto de vista moral en el comportamiento de la gente, no más que el hecho de que saber cómo funciona el cáncer implique perdonar o justificar su existencia.


Bueno, no sé si se ha entendido a donde quería llegar, pero sin duda hay mucho que discutir y decir sobre este tema. ¿Naces o te haces?, ¿Eres o te lo haces?, ¿Hay explicación (que no justificación) para muchos de nuestros comportamientos?, ¿Tenemos un instinto tanto o más desarrollado que el resto de seres vivos (porque además de tenerlo sabemos y podemos esconderlo)?



14 comentarios:

  1. Tremendamente interesante!!!
    Efectivamente da mucho juego...
    Quería preguntarte a ver si conocías un experimento del que me hablaron hace tiempo (por supuesto, totalmente inmoral! ;P jeje): el caso es que cogían a niños huérfanos y los criaban en un entorno en el que no les faltaba nada: les alimnetaban, limpiaban y cuidaban, pero las personas encargadas de cuidarles no podían hablarles ni manifestar nada. Todos los niños enfermeron y murieron. ¿Te suena?

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    1. No me suena de nada y me da un mal royo increíble. a ver si nos enteramos de que va este estudio que dices pero espero que no se hayan hecho mucho jeje

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    2. Yo tb! A ver si encuentro alguna referencia (aunque lo dudo)

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    3. He encontrado la referencia al "mito" de esta historia (un poco diferente a como la recordaba): http://ies.juandeherrera.sanlorenzo.educa.madrid.org/Documentos/archivos/lengua/Texto%20inicial.pdf
      Por si te interesa ;)

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  2. Hay una pregunta que cualquier madre medianamente sincera te puede contestar: ¿Cuidamos a nuestras crías porque las queremos o las queremos porque las criamos? Es clarisimamente lo segundo. Tengo una amiga que dice que si el primer mes de maternidad le hubiesen dicho "nos hemos equivocado, este no es su hijo, tiene que devolverlo al hospital", lo hubiese hecho tranquilamente. Muchas madres no se atreven a admitirlo o se olvidan de esos momentos, pero es lo normal. Los primeros meses, criamos por responsabilidad. El amor aparece gradualmente segun vas conociendo al hijo.

    Si lo piensas, tiene logica, ya que nacimiento y vejez es cuando el ser humano es mas propenso a morir. Si los amasemos desde el primer dia, el dolor de la perdida dejaria a la madre mentalmente destrozada y, teniendo en cuenta que recuperarse del parto lleva semanas, las dos cosas combinadas llevarian a muchas a la tumba.

    Creo que el instinto reproductor (de mas o menos intensidad segun la educacion de cada uno) es completamente diferente al amor maternal. Las mujeres que ves vistiendo a perritos no lo hacen por instinto tanto por una mezcla de caracter y educacion.

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    1. Es interesante lo que dices... Sin embargo, (aún no lo sé por experiencia) pero parece que las mujeres que pierden un hijo aún no nacido presentan síntomas depresivos asociados al aborto (natural o inducido). Tenía entendido que a partir de la fecundación el embrión-nasciturus-feto o como se le llame empieza un diálogo molecular con la madre para poderse implantar en útero tras su viaje por las trompas de Falopio. Así, la madre es capaz de tolerarle sin tener una respuesta inmune. Parece que con el parto y la lactancia esta unión con el bebé crece, y que uno de los "roles" de padre es estar ahí para separar.

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    2. Estoy mas bien con Miércoles. No es hasta pasado un tiempo que la madre crea un vínculo con la cría. De hecho podría crearlo con un gato o un cerdito si lo coge desde pequeño y lo cría.

      Es cierto que desde la fecundación hay una "conversación" molecular zigoto-madre... pero la madre no es consciente de ello y de hecho hasta que no falta la regla o se empieza a notar barriguita o nauseas... no se entera de nada (y eso viene a ser a partir de un mes y medio de embarazo o más). Por otra parte, una vez nacido el hijo si tiene una impronta materna que se genera en los primeros días y se hace mas fuerte con el tiempo... no así la madre que como dice Miércoles podría empezar a crear vínculo con cualquier recién nacido sin notar diferencia. Todo lo demás es muy mecánico (chupar el pezón estimula la producción de leche, las carantoñas del niño y el llanto activan el instinto cuidador, los olores de la madre atraen al pequeño y los del pequeño a la madre) sea o no su madre.

      Yo diría que el instinto es de cuidar aquello con lo que se crea vínculo.

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    3. Interesante lo que dices... No lo sabía! :)
      Aunque mi madre no te dará la razón: tenía una especie de obsesión de que le robaran los hijos y como éramos gorditos (más de 4 kg salvo la pequeña) nos dejaban una noche en observación: así que mi madre hizo que nos pusieran un número en la espalda (el mismo que en su mano) para estar segura, jeje, y no amamantó más que a una.
      Por otra parte, si el feto es capaz de reconocer música a los X meses dentro de la gestante, ¿no reconoce a su madre sensorialmente o algo así? Hablo desde la completa ignorancia...

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    4. Lo que comentas con la experiencia tambien se explica :-).

      Parto y lactancia estan entre las vivencias mas fisicamente dolorosas que puede pasar una mujer. Por eso nuestro cuerpo genera un coctel de hormonas disenyado para que, inmediatamente despues de cada una de estas experiencias, sintamos una cierta sensacion de plenitud o felicidad. Es algo parecido a lo que se siente despues del sexo, pero muchisimo mas fuerte (el subidon tras el parto es es-pec-ta-cu-lar). Sin embargo, al igual que con el sexo, esta sensacion es independiente de la persona que la propicia. Osea, que una cosa es sentirse realizada con la maternidad y otra querer al hijo.

      El "chute hormonal" que describo es igual que una droga: despues de la subida viene la bajada. La bajada del parto dura la segunda semana despues del nacimiento. En ingles se denomina "baby blues" y tiene periodos de depresion. La funcion del padre en estos momentos no es de separacion entre madre e hijo, sino de elemento allanador de esa "montanya rusa" (algo que se suele hacer mandando a la madre de paseo, para que descanse).

      Otra experiencia comun a casi todas las madres (a mi no me paso, pero soy el unico caso que conozco) es que la primera impresion al ver al recien nacido es "este no es el hijo que he llevado en el vientre durante nueve meses". Es decir, no se por que sera, pero los sentimientos que genera el feto estan desligados del bebe que viene despues.

      En fin, que una cosa son los sentimientos que genera la maternidad y otra los que genera el hijo. Por eso queremos igual a los hijos naturales que a los adoptados.

      Personalmente, el que mi hija se haya ganado nuestro carinyo gradualmente en lugar de tenerlo "regalado" me hace sentirme mas orgullosa de ella.

      En cuanto a reconocer la música, se ha hecho otro experimento curioso: mirar la reacción de un recien nacido a varias voces. Una es la del padre, otra la de la madre y finalmente la de un desconocido procesada para sonar igual que las voces que se oyen dentro del utero. La favorita era esta ultima, seguida de la de la madre.

      Para que el recien nacido aprenda quien es su madre ahora lo ponen en contacto con la piel de ella nada mas nacer.

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    5. ¡Vaya! Muchas gracias por toda esta información!!! ¡Es una pasada, en serio!
      Me ha recordado otra anécdota familiar: mi hermano y yo fuimos bastante feuchos al nacer (peludos, jaja) y cuando nació el tercero que era niño-catálogo de lo guapo que era, mi madre le dijo al médico que no era suyo... que ella no paría niños tan guapos, jaja.
      Muchas gracias de nuevo por las aclaraciones (de Miércoles y de Oskar :)

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    6. Cuestión cultural. Cunado la mía nació en la maternidad les parecía tan guapa que hasta las limpiadoras iban a su cuna solo para verla. Era porque en Escocia todos los bebés nacen calvos o con pelusilla blanca y ella vino con una mata de pelo negro :-D.

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  3. Darwin + De Saussure = Chomsky. El ser humano es un ser vivo de carácter social. Sin comunicación no hay sociedad y, por lo mismo, el instinto de «ser social» no se lleva a cabo y, por adaptación de la mayoría de los miembros humanos, las crías sin comunicación mueren, quizá al borde de la extinción de la especie. En otras palabras, empato por la evidencia con Chomsky y semejantes.

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  4. Por cierto, según la teoría de la evolución, no hay instinto más desarrollado o menos desarrollado. De otra forma, el instinto sólo es en distintos aspectos orientados a la adapatación del ser vivo (hasta los extremos que éste dé).

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