11 diciembre, 2011

El curioso funcionamiento del cerebro III

¿A qué huele este color?


¿A qué sabe la música de Mozart?


¿Qué color tiene un número negro?


¿Cómo es el tacto del olor a rosas?
¿Qué escuchas cuando ves un color?
¿A qué sabe que te toquen la espalda?
¿Te huele bien un círculo perfecto?


Seguro que la respuesta de muchos de vosotros ha sido… ¿oler un color?, ¿saborear la música? Pero que dice este chico, ya se le ha ido la olla del todo. Sin embargo estoy seguro de que más de un lector sabe perfectamente a lo que me refiero. Sois los llamados sinestésicos. Y no es que se hayan puesto hasta el culo de LSD ni mescalina ni hongos tropicales. Simplemente se trata de personas que son capaces de oír colores, ver sonidos y percibir sensaciones determinadas al tocar un objeto con una textura determinada. No es que lo asocien o tengan la sensación de sentirlo, sino que lo sienten realmente.

Tenemos en la Sinestesia otra prueba de que nuestro cerebro a veces no funciona lo bien que solemos pensar que funciona. No tiene sentido alguno que tengamos la capacidad de escuchar colores, no es ventajoso evolutivamente ni deja de serlo, pero el caso es que existe y hay algunas personas que son realmente excéntricas en cuanto a su sinestesia.

Parece ser que la sinestesia se debe a una activación cruzada de áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes informaciones sensoriales. Este cruce podría explicarse por un fallo en la conexión de los nervios entre las distintas áreas cuando el cerebro se desarrolla en el interior del útero. Lo curioso de todo esto es que la sinestesia puede ocurrir y de hecho ocurre incluso cuando uno de los sentidos está dañado. Por ejemplo, una persona que puede ver colores cuando oye palabras puede seguir percibiendo estos colores aunque pierda la visión durante la vida. A este fenómeno se le bautizó con el nombre de “Colores marcianos” en honor a un sinestésico que nació parcialmente daltónico pero decía ver colores alienígenas, que era incapaz de ver en el sentido habitual del término y que en realidad percibía debido a su sinestesia. (Como no, este tipo era norteamericano, porque no se si sabéis que hay un acuerdo internacional e interplanetario por el cual si los alienígenas alguna vez visitan la tierra, lo harán primero en EEUU y ya luego se irán para otros sitios).

Fue en 1812 cuando se describió por primera vez y de forma formal la sinestesia por el Dr. G. T. L. Sachs. Describió que este fenómeno se da más entre las mujeres que entre los hombres y con mayor asiduidad en los autistas, depresivos y epilépticos. (Supongo que también entre los drogadictos, pero como ya he dicho, ese es otro tema).

Y vosotros diréis…-Bueno, ¿y a cuanta gente le pasa eso?- Pues nada más y nada menos que a 1 de cada 100 personas entre las que lo más común es que vean colores cuando oyen o ven letras y números. Sin embargo, la mayoría de vosotros jamás ha tenido estas sensaciones, o al menos eso cree. Casi el 90% de los sinestésicos, no saben que lo son porque están tan acostumbrados a esos efectos, que no les prestan atención.

¿Se imaginan ir a un concierto de Beethoven y ver un magnífico espectáculo de colores y sabores? Parece ser que los sinestésicos suelen tener especial gusto por el arte y las cosas creativas y una capacidad memorística mayor a la media. Aunque no es una condición común a todos los sinestésicos, lo siento.

Música y Sinestesia
Resulta particular el caso del compositor ruso Alexander Scriabin, cuya habilidad sinestésica influyó decisivamente en su obra.
Asociación de Scriabin entre notas y colores.
Su principal virtud fue asociar tonalidades con colores determinados. Su sistema de colores, a diferencia de la mayoría de las experiencias sintestésicas, se ordena según el círculo de quintas, basado en el sistema que Sir Isaac Newton describe en su libro Opticks. Nótese que Scriabin, según sus estudios teóricos, no reconocía diferencias entre una tonalidad mayor y otra menor con el mismo nombre (por ejemplo: Do Mayor y Do Menor). Muchos de los trabajos de Scriabin en esta materia están influenciados por doctrinas teosóficas.
Círculo de quintas cambiando gradualmente de color.
En su autobiografía Recuerdos, Sergei Rachmaninoff incluyó una conversación que había tenido con Scriabin y Rimsky-Korsakov (quien también poseía la condición) acerca de la habilidad sinestésica de Scriabin. Rachmaninoff se sorprendió al darse cuenta de que ambos asociaban de manera muy similar notas y colores. Rachmaninoff se mostró escéptico, señalando que Scriabin asociaba el Mi bemol con el color púrpura, mientras que Rimsky-Korsakov lo hacía con el azul. Sin embargo, Rimsky-Korsakov le hizo notar que un pasaje de la opera de Rachmaninoff "El miserable Caballero" sustentaba su asociación: la escena en la que el viejo barón abre un baúl con un tesoro lleno de oro y joyas brillando estaba escrita en Re, es decir, en amarillo oro. Scriabin escribió a Rachmaninoff diciéndole que "su intuición ha seguido inconscientemente las leyes que su razón ha negado".
Otros compositores han dejado también constancia de percepciones sinestésicas. Mozart, por ejemplo, afirmó que percibía la tonalidad de "Fa" (F) en color amarillo.

Sinestesia y Vocabulario
Por último os traigo algo curioso. Desde hace mucho tiempo se pensó que el nombre que se le ponía a los objetos era totalmente arbitrario y que daría igual llamar kiwi a un plátano y plátano a un kiwi.  Pues bien, parece ser que no.






En un experimento psicológico ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama Kiki y cuál Booba. Del 95% al 98% de la gente le asigna el nombre Kiki a la figura angular naranja y Booba a la figura redondeada violeta.

Se piensa que esto tiene implicaciones en el desarrollo del lenguaje; es decir, que el mecanismo de poner nombres a los objetos no es totalmente arbitrario. Otra explicación sería que la forma redondeada suele recibir el nombre de Booba porque los labios forman una figura redondeada para producir el sonido. En cambio, los labios forman una figura más angulosa al pronunciar Kiki. Además, el sonido de las K es más forzado que el de las B.
Por otra parte, en el alfabeto latino, las letras B, o y a tienen una forma más redondeada que K e i y varios investigadores cuestionan la validez del experimento, ya que la mayoría de entrevistados se ven naturalmente condicionados por su conocimiento previo de la grafía de dicho alfabeto.

4 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo Oscar ¡y con muchas referencias!, no sabía lo de la teoría cromática de ciertos grandes compositores con las notas musicales, es interesante pensar en que imaginarían mientras componían dichas obras, partiendo de un escala y por ende, un color, como por ejemplo lo del baúl lleno de Oro.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Jandro. La verdad que si tiene que ser muy intrigante como funcionaba la mente de estos genios músicos porque yo por más que escucho la música me suena azul jajaja

    ResponderEliminar
  3. ATG

    Fantástico e intrigante. Yo no sabía sinceramente en qué consistía este fenómeno, y ciertamente debe ser un mar de sensaciones (buenas o no)escuchar música o ver un cuadro.

    Echo de menos en la entrada alguna referencia, test o enlace, para que ese 1% de los visitantes del blog descubra si es sinestésico :D

    TAA

    ResponderEliminar
  4. Dicho y hecho querido Anónimo, aquí tienes un par de enlaces a test que puede hacer on line. El primero es de un departamento de la Universidad de Granada que estudian la sinestesia, puedes hacer el test y al poco tiempo te mandan los resultados.
    http://www.ugr.es/~sinestes/quieresparticipar.html

    Otro enlace interesante es este, que te hace un cuestionario sobre todo tipo de sinestesia que creas tener. está muy completo y lleva unos 20 minutos hacerlo, pero es interesante. al final te da un score que te dice si eres asociativo o no con las sinestesias que estás buscando.
    http://translate.googleusercontent.com/translate_c?hl=es&langpair=en%7Ces&rurl=translate.google.es&twu=1&u=http://synesthete.org/&usg=ALkJrhieEJi_ibVoAuSMADRw3WRvRh4O7Q

    Espero que os sea de utilidad y no dejéis de saborear una buena pieza de música clásica.

    ResponderEliminar

Trazas de Comentarios