04 noviembre, 2011

Olvidado por la Historia

Quienes me conocen ya podían suponer que esta entrada aparecería antes o después. Porque ¿Os parecería justo que la historia recordara a Einstein, pero no a Newton? ¿O que reconociéramos en una imagen a Epi pero no a Blas?

En la Historia de la Ciencia hay personajes que son universalmente conocidos y recordados, incluso aunque no se tenga muy claro que hicieron o el contenido exacto de sus teorías. Darwin es, sin ningún lugar a dudas, uno de esos personajes. Sin embargo, su obra no hubiera sido lo que fue sin la existencia de otras personas de menor renombre. Uno de ellos fue Lyell, poco conocido fuera de los ámbitos científicos, sin cuyas aportaciones no es posible entender en su totalidad la obra de Darwin. Lo mismo podríamos decir sobre Wallace, añadiendo que, en este caso, su desconocimiento incluye también al de los profesionales de la ciencia.

Baste decir, (con tirón de orejas incluido para quien no lo supiera) que el artículo que dio a conocer al mundo la teoría de la evolución se presentó conjuntamente por los Señores Charles Robert Darwin y Alfred Russel Wallace, sin que el segundo estuviera presente. En realidad se presentaron 3 textos. Un ensayo escrito por Wallace en Ternate, en febrero de 1858 y enviado a Darwin que se titulaba “Sobre la tendencia de las variedades para alejarse indefinidamente del tipo original”, junto a extractos de dos manuscritos no publicados de Darwin (el primero de ellos, un extracto de un trabajo manuscrito sobre especies realizado por Mr. Darwin, el cual fue bosquejado en 1839 y copiado en 1844 que presentaba como testigos al Dr. Hooker y a sir Charles Lyell. El segundo de ellos se titulaba “Sobre la variación de los seres orgánicos en estado natural; sobre el significado de la selección natural; sobre la comparación de las razas domésticas y las especies verdaderas”. Los tres textos fueron presentados en una reunión especial de la Sociedad Linneana de Londres el día 1 de Julio de 1858 y publicado posteriormente en los Proceedings of the Linnean Society, vol. 3, pág. 53-62, de 1858.

He buscado en un segundo un dato curioso. A pesar de ser ambos los autores de la teoría y haberlo publicado juntos, ambos científicos eminentes de la época y procedentes del mismo país, habiendo escrito ambos numerosos libros, a día 2 de Noviembre de 2011, el nombre completo de Wallace produce en Google 12.800.000 resultados, mientras que el nombre de Darwin produce 19.300.000 resultados. Y no solo eso, sino que la gran mayoría de las entradas relacionadas con Wallace, son posteriores al año 2009, año del bicentenario del nacimiento de Darwin, y 150 años de la publicación de su magnánima obra. Eso significa que al menos hay gente que se ha acordado de este gran naturalista (aunque solo sea porque era el año de Darwin)

Breve reseña bibliográfica
Alfred Russel Wallace nació el mismo año de la muerte de Napoleón en Usk (Monmouthshire, actualmente Gwent), en Gales, el 8 de enero de 1823, aunque hasta 1903, él pensó que lo había hecho en 1822,  y murió unos meses antes de que empezara la Primer Guerra mundial. Sus 90 años de vida coincidieron con una época de grandes cambios, tanto científicos como sociales. Y muchos de estos cambios contaron con su participación. Es uno de los más grandes científicos de la historia de la biología. Fue nombrado doctor honoris causa por las universidades de Dublín y Oxford, fue honrado con las más importantes condecoraciones científicas y civiles de Inglaterra y su muerte fue recogida en numerosas notas necrológicas de periódicos y revistas de toda Europa. Tras su defunción, los titulares de la época le definieron como “El último de los gigantes de la ciencia inglesa del siglo XIX” o “De todos los grandes hombres de su siglo, fue, con la única excepción de Huxley, el más humano”.

El nombre de Wallace está asociado a numerosas especies animales y vegetales, da nombre al límite entre las regiones biogeográficas australiana y asiática y puede leerse en una placa en la abadía de Westminster junto a la de Darwin. ¿Cómo puede haber caído actualmente en el olvido semejante coloso? ¡Pero si su producción literaria es inmensa! Cuenta con 22 libros y más de 700 artículos. Vale que algunos son sobre temas sociales y espiritualismo, pero de los 508 artículos científicos que publicó, 191 aparecieron en Nature. ¡¡¡TOOOOOOOMA YA!!!

Era el octavo hijo de nueve del matrimonio formado por Thomas Vere Wallace y Mary Anne Greenell, una familia de clase media con modestos medios. La herencia de la familia de Thomas les duró poco y fue invertido en el negocio de una pequeña librería por suscripción y una revista literaria que no daría beneficio alguno. Wallace, tuvo una infancia feliz y llena de afecto solo trucada por los muchos problemas económicos y por la muerte temprana de 3 de sus 5 hermanas mayores. A los 13 años hubo de trasladarse a Londres para trabajar de Carpintero por las mañanas mientras en las tardes acudía al Instituto de Mecánica. Estos institutos eran una especie de institutos de formación profesional para la clase obrera y seguiría en ellos, incluso fundando algunos nuevos, hasta su viaje al Amazonas. De esta manera supliría en parte los privilegios educativos de los que habían gozado, por su origen, otros científicos como Lyell o Darwin. El mismo año de su marcha a Londres, iniciaría sus estudios como topógrafo junto a su hermano mayor William, trabajo que desempeñó con gran ahínco y poca remuneración durante 6 años, hasta los 19 años. Entre tanto, y en épocas de poco trabajo como topógrafo del ferrocarril, se vio obligado a trabajar como ayudante de un relojero de Leighton Buzzard llamado William Matthews. Con apenas 18 años participó en la fundación del instituto de mecánica de Kingston y publicó un artículo de 5 páginas titulado “Sobre el mejor método de dirigir el Instituto de Mecánica de Kingston”.

En 1843, a sus 21 años, murió su hermano Thomas y se vio obligado a cambiar de empleo para poder mantener a su cuñada y su sobrino, aceptando un empleo como profesor en la Collegiata School de Leiscester. El salario era muy bajo pero le dejaba mucho tiempo para leer y estudiar textos naturales y completar el herbario que tenía entre manos.
En 1845, a sus 23 años, murió su otro hermano, William y de nuevo se tuvo que ir a Neath para hacerse cargo de los negocios de su hermano. No le supuso esfuerzo alguno puesto que nunca fue su vocación la de ser profesor.

Se que no es el tío más guapo de la clase, pero era muy trabajador

En 1846, los negocios comenzaron a ir mal, y se trasladó a Londres de nuevo donde junto con su otro hermano, John, alquilaría una casa para albergar a tuda su familia, unas 12 personas en total. Los cerca de 3 años que duraría esta época de su vida, pasando de un trabajo temporal en otro, determinarían tomar la decisión sobre el verdadero propósito de su vida.
En el 1847, aparecería la primera mención de Wallace en una revista científica, The Zoologist, donde describía un ejemplar de Trichius fasciatus sobre un capullo de Carduus heterophyllus cerca de Neath. Por esa época fue cando leyó los Diarios de viaje de Darwin.
En este año, y a la tierna edad de 25 años, Wallace ya propone a su amigo Bates, hacer un viaje al Amazonas donde, según sus propias palabras “recogería una gran colección de organismos, vendiendo en Londres los duplicados para pagar los gastos y, junto con esto, resolver el problema del origen de las especies”.

Finalmente, el 26 de Abril de 1848, Bates y Wallace partieron desde el puerto de Liverpool a bordo del Mischief, del que eran los únicos pasajeros.

Comparativa D vs W
Las diferencias económicas que existían entre Darwin y Wallace se pueden apreciar bien si se considera la manera en que llevaron a cabo sus viajes científicos. Mientras Darwin fue invitado a unirse a bordo del Beagle por mediación de John Henslow, estuvo apoyado por la Royal Navy, y su padre se hizo cargo de todos los gastos, Wallace tuvo que hacerlo pagando su pasaje y hacer frente a todos sus gastos con la venta de especímenes. La correspondencia de Darwin fue leída, y sus colecciones examinadas, por los más importantes naturalistas y geólogos del momento, mientras Wallace permaneció en el anonimato durante muchos años.

Años antes, tras 5 años de viaje y con la tierna edad de 24 años, Darwin dejaría de viajar y empezaría a disfrutar de su vida de refutado científico pensando durante casi 26 años más su teoría, viviendo de la herencia de su familia en su casa de Down. Wallace, parte en su viaje al amazonas a los 26 años y no dejaría su periplo hasta regresar de Oriente a los 13 años, viviendo de la venta de sus ejemplares y sin más reconocimiento que el que obtuvo al publicar su teoría solo 10 años después, junto a Darwin, tras lo cual, aún estaría fuera 3 años más. A su regreso recibió reconocimiento, pero no la fama merecida y, sobre todo, un puesto de trabajo acorde con su formación y nivel como científico.

Imposible mirada entre Wallace y Darwin ya que a la edad de Darwin en esa foto, Wallace aún era un tío joven y fuerte. Seguía siendo feo, pero joven. 

Alfred Russel Wallace a sus 42 años

Alí
Buang Bin Mohammed Alí es otro de los olvidados por la historia. En la Navidad de 1856 fue contratado por Wallace en Sarawak  cuando Alí apenas contaba 13 años, para que le acompañase como ayudante en la recolección de especímenes. Alí realizó la mayor parte del viaje que ocuparía 7 años desde su partida de Singapur hacia Borneo, las islas de Aru y todos los sitios visitados a los dos lados de la línea de Wallace en las regiones biogeográficas de Asia y Australia. Fue este año la primera vez que Wallace escribe a Wallace para mandarle un gallo de la jungla y se convierte así en uno más de la densa red que  de recolectores que le mandaba ejemplares interesantes a Darwin.
Alí era un chico Malayo que nació en el seno de una familia paupérrima. Con escasa formación, pero muy espabilado y atento a todas las enseñanzas de Wallace, llegó a reconocer por su nombre científico todas las especies de plantas y animales de las zonas de Australia, las Molucas, Java, Borneo, Sumatra, Malaca, etc. Incluso, cuando Wallace se encontraba indispuesto por las fiebres que le provocaba la malaria contraída en el Amazonas, Alí se encargaba de la recolección, clasificación y envío de los especímenes.
En una ocasión, tanto Alí como Wallace tuvieron que huir de Bali hacia Macasar porque el rajá había puesto precio a sus cabezas por no querer aceptar de buen grado es castigo de muerte impuesto a una Balinesa por aceptar flores de un hombre que no era su marido. Fue gracias a Alí y su conocimiento de la lengua nativa, que amos pudieron escapar ilesos de aquella historia.

Salvo lo que Wallace cuenta en su autobiografía titulada “Mi vida” (muy escueto el hombre) poco más se sabe de Alí salvo que llegó a ser un eminente científico Malayo que realizó diversos estudios sobre conservación de especies y distribución biogeográfica. Sus textos nunca llegaron a ser publicados en revistas de renombre, jamás se le nombró honoris causa en ninguna universidad, la historia apenas se acuerda de este niño que se hizo Naturalista de manos del mismísimo Wallace, nunca le invitaron a viajar mas halla de los límites de Malasia, pero sin duda, no se podría entender el trabajo de Wallace sin este chico.

Buang Bin Mohammed Alí

 Pacto de caballeros
Obviamente, todas las experiencias de Wallace a lo largo de su vida, los libros leídos, las personalidades conocidas y todo lo relacionado con sus viajes, tuvo que ver con la inspiración a la hora de elaborar la teoría de la evolución. Pero en “Mi vida” describe con todo detalle el momento en el que le vino la inspiración definitiva y sus ideas se comenzaron a ordenar.

                Un día en la isla de Gilolo, algo me hizo recordar los principios de población de Malthus que había leído doce años atrás. Pensé en su clara exposición del control positivo al incremento –enfermedades, accidentes, guerra y hambre- que mantiene la población de las razas salvajes en un promedio muy inferior al de los pueblos más civilizados. Se me ocurrió entonces que estas causas o sus equivalentes están continuamente actuando en el caso de los animales; y, como los animales crían mucho más rápidamente que la humanidad, la destrucción producida por estas causas cada año debe ser enorme para mantener el número de cada especie, ya que evidentemente éste no aumenta regularmente de ao en año, pues de otra manera el mundo estaría densamente poblado por aquellos que crían más rápidamente. Pensando en este tema de destrucción masiva se me ocurrió plantearme ¿Por qué algunos viven y otros mueren? Y la respuesta fue clara, que el conjunto de los mejor adaptados viven. El más saludable escapa a la enfermedad, el más rápido escapa de los enemigos y el más astuto se esconde mejor. El mejor cazador y con la mejor digestión se alimenta mejor y así todo. Entonces concebí rápidamente que este proceso necesariamente mejoraría la raza, ya que en cada generación el inferior moriría y el superior se reproduciría…

Luego seguiría con sus cavilaciones porque no creo que todo se le ocurriera en un rato, y más con la fiebre que tenía.
Rápidamente se puso a escribir el texto en unas 5 páginas que se titularía “Sobre la tendencia de las variedades a alejarse indefinidamente del tipo original”, con la idea de enviárselo a Darwin para conocer su opinión. El ensayo fue fechado en Ternate porque era donde Wallace tenía su campamento base. En la epístola que acompañaba al ensayo, pedía a Darwin que, si lo consideraba interesante, se lo enseñara a Lyell para conocer también su opinión. La carta partió el 9 de marzo de 1858 junto a otra correspondencia de Wallace para Bates.

¡¡¡Y vaya si le interesó a Darwin!!! Casi se cae de la silla cuando vio plasmadas todas sus ideas de una forma tan resumida y clara. En solo 5 páginas estaba el proceso mental de creación de toda una teoría que a el le había llevado más de 25 años, y provenía de un perfecto desconocido para la sociedad.

Darwin recibió la carta, según su propio testimonio, el 18 de Junio de ese mismo año. Se conoce bastante bien lo que pasó a continuación con la presentación en la Sociedad Linneana el 1 de Julio del ensayo de Wallace junto a dos textos de Darwin, mostrando que ambos habían llegado a la misma conclusión de forma independiente y tal… Pero se adjudicó la prioridad a Darwin mediante lo que se consideró “un arreglo entre caballeros”.
Aquí es donde llega uno de los capítulos más controvertidos de la historia de la biología. Mientras que la carta de Wallace a Bates, (fechada y salida en la misma fecha y sitio) llegó el día 3 de Junio, la carta y el ensayo dirigidos a Darwin no llegaron hasta el día 18. Esto sería comprobable, el problema es que, a diferencia de la carta de Bates, la carta de Darwin se ha perdido. ¡¡¡Ups!!!. Este hecho levanta cuando menos suspicacias teniendo en cuenta la casi obsesión de Darwin por conservar toda la correspondencia y fecharla.
Se especula también con la posibilidad de que Darwin tomara algunas notas del texto de Wallace como el principio de divergencia, clave para entender el proceso de especiación, y respecto a lo cual Darwin parecía tener grandes dudas como se deduce de sus cartas un año antes a Asa Gray.

No obstante, Darwin estuvo intranquilo hasta conocer la opinión de Wallace sobre la solución que se había tomado. El día 6 de Octubre de 1858, Wallace escribe una carta a Hooker expresando su satisfacción por la publicación y a Lyell por su intervención.

Actualmente, la prioridad se adquiere exclusivamente por la publicación, el primero que publica o patenta, gana el premio. Pero en aquella época se consideraba suficiente que la idea hubiera sido comunicada a otros científicos de suficiente solvencia.

Con esta historia siempre digo lo mismo. Hay que tener en cuenta la tremenda amistad que Darwin tenía tanto con Hooker como con Lyell y Asa Gray. También es de tener en cuenta, que lo que hizo Wallace fue precisamente informar a Científicos de suficiente solvencia como era Darwin y Lyell. Y por último, que para hacer un pacto entre caballeros, los caballeros en cuestión deben de estar presentes. Sin embargo Wallace se encontraba en el archipiélago Malayo cuando la publicación tuvo lugar, y fue informado a posteriori de la solución tomada.

Años después, y en repetidas ocasiones, Wallace se quejaría de que habían publicado su ensayo sin darle la oportunidad de mejorarlo o modificarlo con mejores ejemplos, aunque dado el respeto que le profesaba a Darwin y teniendo en cuenta que el no era nadie en los círculos científicos, nunca se quejó por la autoría primera de Darwin en la publicación y se mostró muy satisfecho.

Por supuesto no pongo en duda la capacidad de Darwin ni su calidad como científico. Su producción literaria y científica es algo sin precedentes e impresionante y sus entre sus estudios hay muchos de gran importancia incluso en la actualidad. Pero en este caso concreto, si bien no lucho a espada porque se reconozca a Wallace como el verdadero padre de la Evolución, si que considero muy importante considerarlo como coautor de la teoría más importante que ha conocido la Biología hasta la fecha.


Con el tiempo, Darwin demostraría estar más actualizado y desarrollaría una gran cantidad de estudios que incluso, involucrarían al hombre como un animal más dentro del proceso de la selección natural. Si bien, de sus textos se deduce que jamás dejó el pensamiento Lamarckiano de lado.
Wallace por su parte, se centró en estudios de espirituismo (que no espiritismo) que le llevaría a apartar al hombre del proceso evolutivo y considerar que había fuerzas superiores aun no conocidas por la ciencia, que hicieron desarrollar al humano su potencial intelectual.



Bueno, espero no haberos aburrido demasiado con esta entrada que tantas ganas tenía de publicar. Espero vuestras aguerridas y fundadas críticas y comentarios. 

8 comentarios:

  1. Como no, una entrada bien esperada en tu blog. Unos cuantos ejemplos mas de lo que es la sociedad, de a quien se oye, y a quién no, quien tiene el poder... algo que siempre ha habido, y habrá. Es inevitable, e injusto, pero al fin y al cabo... no deja de ser adaptación, un juego de sociedad en el que están patentes las mas básicas leyes de la evolución...

    Saludos skarius!

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  2. Muchas Gracias por tu comentario. Ciertamente injusticias de estas hay muchas. Procuraré ir escribiendo sobre las mejor conozca porque de estas y como estas... a puñaos y alguna ya tengo en mi haber jejeje. Sin duda fue el más fuerte quien se quedó con todo pero, en este caso, el más apto? no lo creo.
    Un saludo Jukini

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  3. ATG

    Bueno Óscar, esta entrada me ha encantado. Muy bien documentada y curradísima. La introducción y la reseña bibliográfica sobre Wallace tremendamente interesantes. Un científico carismático y grande, caído ciertamente en el olvido. Igual que el pequeño Alí, del que no supe nada y cuya vida me ha gustado mucho jajaja

    Como pro-Darwin debo defender al amigo Carlos Roberto xD Está bien que no tuviese las ideas claras, y que la carta de Wallace le ayudase a aclarárselo, pero es eso, aclarárselo. Aunque Darwin no supuiese explicarlo, no dudo que rondase por su cabeza largo tiempo. Por otra parte el contexto de la sociedad victoriana no debía ser lo más propicio para pensar en selección natural.

    Ciertamente Wallace merece ser recordado e incluso admirado. No le quito el mérito de llegar a la misma conclusión que Darwin de forma independiente. Pero hay que entender, por otra parte, que la historia es lo que ha sido, y que no se va a quitarle a Darwin la teória. Lo más que podemos darle, los que gustamos de temas de evolución, es la co-autoría.

    TAA

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  4. ATG
    No esperaba menos de ti querido Eu-biologo. Muchas gracias por el comentario. Me alegra saber que te ha gustado y te ha mostrado otros datos que no conocías (aunque eso es jodido de conseguir contigo jeje)
    Como pro-Darwin que también soy, debo decir que te comprendo perfectamente, pero la Sociedad victoriana poco propicia era la misma tanto para Carlos Roberto como para Alfredo. Se que la historia no va a cambiar, pero me gusta pensar que hoy en día Alfredo habría publicado antes y sería merecidamente recordado como Padre de la Teoría de la evolución.

    Aún así(y aquí llega la caja TATA del asunto) Alfredo callo, luego de grandes publicaciones, en una vorágine de ideas absurdas sobre espiritualismo, fuerzas superiores y divinidades. Sin embargo, siempre tubo una mente mucho más abierta que sus coetáneos y un pensamiento social adelantado a su tiempo.

    TAA

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  5. Bravo colega!! Sin duda, una grandiosa entrada en la que no tengo que añadir nada, es más, tendría que coger un bolígrafo y sacad anécdotas que desconocía de para mí, uno de los grandes, mi querido borrachillo Wallace!! y que para mí, siempre será "La Teoría de Wallace" y "Wallidismo" (queda hasta raro xDD)

    Magnífico Oscar, como siempre; los que conocemos la Evolución bien y las historias de la Historia, sabemos que Wallace tiene un papel brillante e importantísimo, pero es el apellido de Darwin, quién tenía más fuerza en todo esto...
    En fin, hay cosas que no cambian.

    Un saludo y un abrazo Colega!! ;)

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  6. Muchísimas gracias Eloy. Gracias por la atenta lectura y me alegro de que te sirva para tu quehacer diario jeje. Sin duda Wallace es uno de los grandes de la historia, bueno, doblemente grande. Grande de grande y gran olvidado.

    Aunque sin duda eso pasa también hoy día. Estamos hartos de escuchar... "Esto lo ha hecho el grupo del Dr. Xuripliti" y no mencionan al becario de turno que realmente es quien lo ha hecho y muy probablemente haya tenido también la idea. (mis mas sincero al Dr. Xuripliti si es que existe alguien con semejante hombre).

    Un abrazo tío, siempre es un placer contar contigo por esta pequeña casa de la ciencia.

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  7. Interesante post!! te cite (link) en una entrada de mi blog? puedo? si tienes problema, avisame no más y lo saco.

    Saludos y suerte

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    1. Hola compañero, Gracias por comentar y me alegro de que te haya gustado la entrada. no veo el link, si me lo pudieras pasar? No tengo problema en que me cites. Un saludo.

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